miércoles, 25 de diciembre de 2013

"La cultura es el corazón del organismo que debemos mantener sano"

El actor y director cinematográfico Aitor Merino pasó unos días en Mallorca, donde nos habló de su última producción, Asier eta biok (Asier y yo).  Con ella pretende ilustrarnos cómo ha sido y cómo es en la actualidad su relación con un militante de ETA, a la vez que nos acerca y nos hace entender tal situación desde su perspectiva. Merino ha actuado hasta día de hoy en cerca de treinta films y únicamente había dirigido un cortometraje, El pan nuestro (2006).


El actor y director de cine Aitor Merino.
Hasta ahora habías dirigido únicamente un cortometraje, El pan nuestro, ¿qué diferencias has encontrado en el rodaje y montaje de un largometraje como es Asier y yo respecto del de un corto?
La mayor diferencia, más allá de la duración entre un corto y un largo, es el paso de la ficción al documental. A nivel de producción, ambos procesos son similares, ya que se trata de hacer cine. Pero el documental tiene sus propios mecanismos; no salimos a grabar con un guión, sino con una cámara muy sencilla y dejando que las cosas ocurrieran. Es el azar el que te va guiando. Eso implica que después de haber grabado, con el material en bruto, debes crear el guión, darle forma.

Era también tu primera aventura en el género del documental. 
¿Qué dificultades has encontrado a la hora de llevarlo a cabo y/o montarlo? 
Cuando empecé a grabar, no tenía ni idea de lo más básico. Por ejemplo, hace falta llevar encima una autorización para grabar en sitios públicos, o para que puedas poner imágenes de periódicos, o de películas, o utilizar la música que te apetezca. Esa parte de producción es realmente difícil, a veces, desesperante. Gracias al trabajo de equipo, en concreto de Doxa Producciones, pudimos solventar, con mucho esfuerzo (y un gasto económico importante), estos problemas logísticos. La otra gran cuestión del documental es el guión: la historia, parte de un material sobre el que apenas puedes anticiparte.

¿Es el documental en el cine un género inexplorado?
Es un género muy explorado, y cada vez más. En todo caso, es un género poco conocido por el público. El documental no es solo lo que normalmente entendemos como "reportaje". Ese es un género estupendo, pero más ligado a lo periodístico que a lo artístico. Existe un tipo de cine, que preferimos denominar como  "no ficción". Es amplio y abierto, y abarca trabajos de todo tipo: desde los más experimentales, hasta películas autobiográficas, o de contenido social y político. Hay películas de "no ficción" maravillosas, la pena es que los circuitos más comerciales apenas se interesan por ellas, y por tanto son menos conocidas. 

Asier y yo ha recibido ayudas económicas del Consejo Nacional de Cine de Ecuador y también por parte de México. Más tarde se necesitó una recaudación mediante crowdfounding, pero en ningún caso la subvención provino directamente de España. ¿Qué pasa con la cultura en España? ¿Está muriendo la industria del cine?
Es obvio que el país está atravesando un momento dificilísimo. Cuando se está recortando en sanidad, educación, investigación y un largo etcétera, ¿dónde queda la cultura? Al final de la cola, o ni eso. Total, nunca faltarán chalados que pinten cuadros o escriban libros, dancen, o hagan películas. Y es verdad. 

Pero si la educación son los pies, la sanidad las manos, la ciencia el cerebro y la economía los pulmones, la cultura es la sangre, el corazón de este organismo tan complejo que debemos mantener sano. Hay que mimar a la cultura, al cine, tanto como a la agricultura o la pesca. El Estado debería afilar las garras y defenderla como lo hace con otras industrias. Puede no ser económicamente tan rentable, pero hay cosas que valen más que el dinero. Y el valor de la cultura es incalculable. El cine es solo otro exponente claro de lo descuidada que está la cultura.

Cartel de la película 'Asier eta biok'.
Respecto al mensaje que pretendías dar a entender con Asier eta biok, ¿dirías que se ha interpretado con la finalidad que tú querías?
Cada persona es un mundo, no hay una regla que te indique cómo se recibe la película. A algunas les puede interesar, a otras emocionar, y a otras desagradar o incomodar. Lo que nos importa es que el público se haga preguntas. Que recapacite sobre si este conflicto que ha dejado tantísimo sufrimiento es en blanco y negro o si, por el contrario, caben los matices. Desde una postura de absoluto rechazo al empleo de la violencia, no pretendemos justificar al otro, sino conocerlo. Conocer al otro ayuda a posicionarse; puede que incluso más en contra que antes de conocerlo. Conocer es enriquecedor siempre. Y hacerse preguntas también. Lo importante no siempre son las respuestas; la duda genera angustia, pero es una posición humana, humilde, noble. Yo prefiero habitar en la duda a encontrar consuelo o razón en respuestas baratas.

¿Cómo encajaron tus amigos de Madrid lo que se dice en la película? ¿Fueron comprensivos o se encerraron en banda?
No solo fueron comprensivos sino que se prestaron a aparecer en la película. Algunos son actores y actrices conocidos, y debido al tema que trata, era arriesgado. Han sido muy generosos. Entre ellos, ha habido reacciones de todo tipo. En lo que estamos de acuerdo es en que hay que avanzar, y que para ello es necesaria la concordia.

Hace ya 30 años de tu primer papel en una película, a parte de que has actuado en más de veinte películas, ¿qué te inspiró a pasar a dirigir cine?
Empecé de niño, casi por casualidad. Me encanta actuar, subir a un escenario o ponerme delante de una cámara a interpretar un personaje. Pero simpre me ha gustado más hacer fotos que aparecer en ellas. Quería contar mis historias. Hay muchas ideas y guiones que se quedan en el cajón, pero seguré intentándolo.

¿Qué libros y/o autores recomendarías a alguien interesado en cine?
Cualquier buen libro. No sabría decir un autor en particular. Leer teatro también es maravilloso: Shakespeare, Tenneessee Wiliams, Chejov... los clásicos del teatro son los padres del cine. Recomiendo ver cine, disfrutar de las películas o los libros con la mirada de un niño. O ver cuadros. Contemplar los Fusilamientos de Goya es como ver una película; te puedes imaginar tantas cosas... Los clásicos que perduran lo hacen porque hablan de lo universal. Hay que perderles el miedo.

Se acusa muchas veces a los cineastas de ser arrogantes y de que se comportan de manera chulesca, ¿cuál es tu percepción al respecto?
No lo sé, yo no tengo esa impresión. Pero si hay gente que percibe eso será por algo. De todas maneras, no me gusta que se critique desde la chulería a quien opina distinto. Prefiero tratar con respeto incluso al que me desprecia. Si hay compañeros de profesión irrespetuosos, es peor para todos. Me quedo con los que critican utilizando el humor.

¿Te atreverías a recomendar un disco o grupo musical?
Pues sí. El álbum "The Juliete Letters", de Elvis Costello & The Brodsky Quartet. Las letras están en inglés, pero son maravillosas. Es muy cinematográfico. Un cuarteto de cuerda y la voz de Costello, con letras de amor y desamor. Un regalo para los oídos. Y una excelente manera de perderle el miedo a la música clasica.

¿Qué mensaje darías a aquellos estudiantes universitarios interesados en la industria cinematográfica?
Que sigan su vocación. Que no se dejen asustar por lo difícil que es ganarse la vida en el cine. Al fin y al cabo, ganarse la vida es complicado en cualquier sector. Así que ya puestos, que sea haciendo lo que te gusta.

¿Es fácil ser Aitor Merino?
¡No se lo recomendaría ni a mi peor enemigo! [Risas]. Pues no lo sé, es lo que hay. Cuando me veo en el espejo hay veces que me gusto y otras no. Intento quererme, voy aprendiendo con los años, pero me queda mucho. La mejor manera de quererse es aprendiendo a querer a los demás, en especial que aquellos que te quieren. Soy una persona muy afortunada. Tengo una familia maravillosa, amigos estupendos, me gano el pan haciendo lo que me gusta... ¿Qué más puedo pedir?

domingo, 15 de diciembre de 2013

"Yo me he colado siete veces en los Goya"

Nicolás Alcalá, director, guionista y productor ejecutivo de El Cosmonauta (2013), la primera película del mundo financiada íntegramente mediante crowdfounding, proyecto en el cual colaboraron más de 4500 personas, y que recaudó más de 450.000€; Nos atendió este fin de semana en Palma de Mallorca aprovechando que se presentaba su película en Cine Ciutat.


El cineasta Nicolás Alcalá.
¿Qué autor/es, ideas o circunstancias te inspiraron lo suficiente como para dejar de ser un espectador más y pasar a ser creador?
Llevo escribiendo historias desde los 8 o 9 años. Es algo que siempre me ha acompañado. No creo que fuera por un autor en concreto sino porque desde pequeño es la manera que escogí para expresarme y transmitir cosas.

Todos somos contadores de historias de forma innata. Algunos tenemos la suerte de descubrir el placer de dedicarnos a ello de forma profesional y todas las alegrías que ello produce.

En un primer momento El cosmonauta era un corto, ¿cuándo te planteaste que se podría hacer una película? ¿Cómo fue ese momento?
En una de las reescrituras antes de rodar yo me di cuenta de que estaba intentando meter una historia mucho más grande en apenas 20 páginas. Vi que estaba recortando por todos lados para que cupiera en el formato y duración de un corto pero que lo que yo quería contar iba mucho más lejos. En ese momento decidimos que la historia duraría lo que tuviera que durar y ahí empezó el proceso de convertirlo en largo. Recuerdo que tuve un momento de revelación y llamé a Bruno y Carola por teléfono, que estaban en Nueva York, y se lo conté entusiasmado.

Cartel de la película.
¿Qué libros y/o autores recomendarías a los alumnos emprendedores?
    - En el momento del parpadeo (Walter Murch)
    - La conquista de lo inútil (Werner Herzog)
    - Yo necesito amor (Klaus Kinski)
    - Lecciones de cine 1 y 2 (Laurent Tirard)
    - Notas a Apocalipsis now (Eleanor Coppola)
    - Notas sobre el cinematógrafo (Robert Bresson)
    - Esculpir en el tiempo (Tarkovski)
    - Mi último suspiro (Buñuel)
    - Moteros tranquilos, toros salvajes (Peter Biskind)

    - Sexo, mentiras y Hollywood (Peter Biskind)

En referencia al proyecto, ¿cómo supiste qué y cómo tenías que hacerlo?
La mayoría de las veces lo supe una vez que lo habíamos hecho. Ensayo y error, intuición; un poco de suerte y muy poco miedo a equivocarme. Esos son los únicos ingredientes.

¿Qué factores fueron clave para que el proyecto saliera adelante?
La transparencia. La honestidad. El contar una historia personal y hacerlo de manera profesional, con calidad, sin concesiones.

¿Cuál fue el punto de inflexión que te hizo que te decidieras a dejar los estudios? ¿Cómo fueron las semanas en que tomaste la decisión?
Fue en tercero de carrera. Llevaba varios meses sin poder ir a clase porque la película y la productora estaban llenando todo mi tiempo y decidí que era más importante lo que estaban haciendo ahí (y más útil para mi futuro) que lo que había aprendido en clase en años anteriores. En un momento dado nos llamaron para darle clase a los alumnos del máster de nuestra propia universidad y tras pensarlo un poco, aunque no demasiado, decidí que no tenía mucho sentido renovar la matrícula al año siguiente.

Mi carrera (especialmente donde la estudié) es un batiburrillo de muchas cosas pero pocas cosas concretas y prácticas. Es un poco como lo contrario a mi espíritu de decir menos y hacer más. La verdad es que no creo que sea necesario un certificado oficial de ningún sitio para dedicarse al cine, aunque aprender nunca viene de más y tener un título tampoco (al menos durante los próximos 5 o 6 años).

¿Cambiarías cosas para bien si volvieses a hacer la película? En ese caso, ¿cuáles?
De la película no muchas. Del proyecto, en realidad, creo que tampoco. Si hiciera otra corregiría muchísimas cosas y caería en muchísimos menos errores pero no cambiaría ni un solo segundo de los últimos cuatro años.

Visto el éxito de la herramienta de financiación crowdfounding para su película, ¿crees que esto dará pie a otra forma de financiar el cine?
Creo que no ocurrirá, al menos en el corto plazo, para largometrajes de gran presupuesto. Sí para cortometrajes, discos, libros y quizá películas muy baratas, pero de momento veo difícil que se popularice para películas como la nuestra. Es una pena, pero todavía no estamos en ese punto.

¿Tienes algún plan de futuro puesto en marcha o pensado que puedas desvelarnos?
Estoy escribiendo mi próxima película y una serie transmedia para televisión que espero que puedan financiarse y rodarse en los próximos año o dos años.
Además voy a comenzar a trabajar en proyectos transmedia y también en cosas no relacionadas con el cine y con alto impacto social.

¿Qué recomendaciones darías a los alumnos de CAU? ¿Y a un estudiante universitario cualquiera?
1. No vendas tu alma. Mantente fiel a tus principios. Siempre. Y mantén tu libertad creativa tanto como humanamente puedas.

2. Deja que otros te inspiren. Permite que otras películas, libros e imágenes te emocionen, te mantengan vivo, conectado.

3. Toma el control de tu público. Construye una audiencia a tu alrededor. No crees una comunidad y después dejes que una distribuidora te la robe para vender tu película. Déjales que la tomen prestada pero mantenlos junto a ti. Para siempre. Tú existes por ellos.

4. Se un dictador benevolente. Escucha a tu equipo. Rodéate de gente más talentosa que tú pero aprende a decir no o a pedir más y mejor.

5. Fuerza los límites. No sólo los tuyos, los del mundo. Ese es tu trabajo como contador de historias: ir más lejos. Explorar. Descubrir.
Fotograma de El Cosmonauta.

6. Hackea el mundo que te rodea. Reinvéntate en cada película. En cada estrategia. Nunca aceptes el Statu Quo.

7. Se transparente y honesto. Es doloroso pero merece la pena. Llevará a la gente a confiar en ti y vas a necesitar esa confianza cuando intentes convencerles de que tu próximo proyecto loco merece una oportunidad.

8. Sal ahí fuera y haz películas. Esto puede sonar estúpido o redundante pero no lo es. Conozco a un montón de cineastas que se quejan de no tener dinero para hacer su película o de no tener un equipo o simplemente están demasiado asustados para probar. Yo hice una película con aspecto de Hollywood con una cámara de fotos y un par de paneles de iluminación. Si le hubieras dicho a los tíos de la Nouvelle Vague o el Nuevo Hollywood en los años setenta, cuando estaban rompiéndose el culo cada día para contar historias, que ahora se pueden hacer películas con tan poco y que no las estás haciendo... te habrían pegado un puñetazo en la nariz. Hacer películas ya no es un problema. Lo que es difícil es tener buenas ideas y tener el valor de llevarlas a cabo.

9. Comparte. Comparte tu conocimiento. Comparte tus imágenes para que otra gente cree imágenes nuevas con ellas. Comparte tus preocupaciones y tus ideas. Comparte todo el tiempo porque eventualmente volverá a ti. El Karma funciona.

10. Se un poeta, un anarquista, un marginado. Nunca te conviertas en un burócrata. Las películas van sobre estar vivo y mirar al mundo desde una perspectiva diferente.

¿Podrías hablarnos un poco de cómo se coló en los Goya?
Me he colado hasta siete veces y cada año ha sido con una estrategia diferente. La más divertida fue cuando entré con el móvil pegado a la oreja, como si estuviera hablando con alguien muy enfadado diciendo cualquier tontería (como cuando hacías la broma, al inicio de los móviles, de imitar a un broker de bolsa: "¡compra! ¡vende!") y pasé por delante del vigilante, que no se atrevió a pedirme la invitación.

La verdad es que ha sido un divertimento infantil que hemos tenido durante algunos años unos amigos y yo y que nos sirvió para ver un poco qué se cocía en la industria, charlar con algunas figuras importantes del cine español y soñar con el futuro.

Y por último, ¿es fácil ser Nicolás Alcalá?
Me reservo esa respuesta para mis futuras memorias, cuando sea un viejo insoportable que sólo sepa hablar de si mismo.