domingo, 15 de diciembre de 2013

"Yo me he colado siete veces en los Goya"

Nicolás Alcalá, director, guionista y productor ejecutivo de El Cosmonauta (2013), la primera película del mundo financiada íntegramente mediante crowdfounding, proyecto en el cual colaboraron más de 4500 personas, y que recaudó más de 450.000€; Nos atendió este fin de semana en Palma de Mallorca aprovechando que se presentaba su película en Cine Ciutat.


El cineasta Nicolás Alcalá.
¿Qué autor/es, ideas o circunstancias te inspiraron lo suficiente como para dejar de ser un espectador más y pasar a ser creador?
Llevo escribiendo historias desde los 8 o 9 años. Es algo que siempre me ha acompañado. No creo que fuera por un autor en concreto sino porque desde pequeño es la manera que escogí para expresarme y transmitir cosas.

Todos somos contadores de historias de forma innata. Algunos tenemos la suerte de descubrir el placer de dedicarnos a ello de forma profesional y todas las alegrías que ello produce.

En un primer momento El cosmonauta era un corto, ¿cuándo te planteaste que se podría hacer una película? ¿Cómo fue ese momento?
En una de las reescrituras antes de rodar yo me di cuenta de que estaba intentando meter una historia mucho más grande en apenas 20 páginas. Vi que estaba recortando por todos lados para que cupiera en el formato y duración de un corto pero que lo que yo quería contar iba mucho más lejos. En ese momento decidimos que la historia duraría lo que tuviera que durar y ahí empezó el proceso de convertirlo en largo. Recuerdo que tuve un momento de revelación y llamé a Bruno y Carola por teléfono, que estaban en Nueva York, y se lo conté entusiasmado.

Cartel de la película.
¿Qué libros y/o autores recomendarías a los alumnos emprendedores?
    - En el momento del parpadeo (Walter Murch)
    - La conquista de lo inútil (Werner Herzog)
    - Yo necesito amor (Klaus Kinski)
    - Lecciones de cine 1 y 2 (Laurent Tirard)
    - Notas a Apocalipsis now (Eleanor Coppola)
    - Notas sobre el cinematógrafo (Robert Bresson)
    - Esculpir en el tiempo (Tarkovski)
    - Mi último suspiro (Buñuel)
    - Moteros tranquilos, toros salvajes (Peter Biskind)

    - Sexo, mentiras y Hollywood (Peter Biskind)

En referencia al proyecto, ¿cómo supiste qué y cómo tenías que hacerlo?
La mayoría de las veces lo supe una vez que lo habíamos hecho. Ensayo y error, intuición; un poco de suerte y muy poco miedo a equivocarme. Esos son los únicos ingredientes.

¿Qué factores fueron clave para que el proyecto saliera adelante?
La transparencia. La honestidad. El contar una historia personal y hacerlo de manera profesional, con calidad, sin concesiones.

¿Cuál fue el punto de inflexión que te hizo que te decidieras a dejar los estudios? ¿Cómo fueron las semanas en que tomaste la decisión?
Fue en tercero de carrera. Llevaba varios meses sin poder ir a clase porque la película y la productora estaban llenando todo mi tiempo y decidí que era más importante lo que estaban haciendo ahí (y más útil para mi futuro) que lo que había aprendido en clase en años anteriores. En un momento dado nos llamaron para darle clase a los alumnos del máster de nuestra propia universidad y tras pensarlo un poco, aunque no demasiado, decidí que no tenía mucho sentido renovar la matrícula al año siguiente.

Mi carrera (especialmente donde la estudié) es un batiburrillo de muchas cosas pero pocas cosas concretas y prácticas. Es un poco como lo contrario a mi espíritu de decir menos y hacer más. La verdad es que no creo que sea necesario un certificado oficial de ningún sitio para dedicarse al cine, aunque aprender nunca viene de más y tener un título tampoco (al menos durante los próximos 5 o 6 años).

¿Cambiarías cosas para bien si volvieses a hacer la película? En ese caso, ¿cuáles?
De la película no muchas. Del proyecto, en realidad, creo que tampoco. Si hiciera otra corregiría muchísimas cosas y caería en muchísimos menos errores pero no cambiaría ni un solo segundo de los últimos cuatro años.

Visto el éxito de la herramienta de financiación crowdfounding para su película, ¿crees que esto dará pie a otra forma de financiar el cine?
Creo que no ocurrirá, al menos en el corto plazo, para largometrajes de gran presupuesto. Sí para cortometrajes, discos, libros y quizá películas muy baratas, pero de momento veo difícil que se popularice para películas como la nuestra. Es una pena, pero todavía no estamos en ese punto.

¿Tienes algún plan de futuro puesto en marcha o pensado que puedas desvelarnos?
Estoy escribiendo mi próxima película y una serie transmedia para televisión que espero que puedan financiarse y rodarse en los próximos año o dos años.
Además voy a comenzar a trabajar en proyectos transmedia y también en cosas no relacionadas con el cine y con alto impacto social.

¿Qué recomendaciones darías a los alumnos de CAU? ¿Y a un estudiante universitario cualquiera?
1. No vendas tu alma. Mantente fiel a tus principios. Siempre. Y mantén tu libertad creativa tanto como humanamente puedas.

2. Deja que otros te inspiren. Permite que otras películas, libros e imágenes te emocionen, te mantengan vivo, conectado.

3. Toma el control de tu público. Construye una audiencia a tu alrededor. No crees una comunidad y después dejes que una distribuidora te la robe para vender tu película. Déjales que la tomen prestada pero mantenlos junto a ti. Para siempre. Tú existes por ellos.

4. Se un dictador benevolente. Escucha a tu equipo. Rodéate de gente más talentosa que tú pero aprende a decir no o a pedir más y mejor.

5. Fuerza los límites. No sólo los tuyos, los del mundo. Ese es tu trabajo como contador de historias: ir más lejos. Explorar. Descubrir.
Fotograma de El Cosmonauta.

6. Hackea el mundo que te rodea. Reinvéntate en cada película. En cada estrategia. Nunca aceptes el Statu Quo.

7. Se transparente y honesto. Es doloroso pero merece la pena. Llevará a la gente a confiar en ti y vas a necesitar esa confianza cuando intentes convencerles de que tu próximo proyecto loco merece una oportunidad.

8. Sal ahí fuera y haz películas. Esto puede sonar estúpido o redundante pero no lo es. Conozco a un montón de cineastas que se quejan de no tener dinero para hacer su película o de no tener un equipo o simplemente están demasiado asustados para probar. Yo hice una película con aspecto de Hollywood con una cámara de fotos y un par de paneles de iluminación. Si le hubieras dicho a los tíos de la Nouvelle Vague o el Nuevo Hollywood en los años setenta, cuando estaban rompiéndose el culo cada día para contar historias, que ahora se pueden hacer películas con tan poco y que no las estás haciendo... te habrían pegado un puñetazo en la nariz. Hacer películas ya no es un problema. Lo que es difícil es tener buenas ideas y tener el valor de llevarlas a cabo.

9. Comparte. Comparte tu conocimiento. Comparte tus imágenes para que otra gente cree imágenes nuevas con ellas. Comparte tus preocupaciones y tus ideas. Comparte todo el tiempo porque eventualmente volverá a ti. El Karma funciona.

10. Se un poeta, un anarquista, un marginado. Nunca te conviertas en un burócrata. Las películas van sobre estar vivo y mirar al mundo desde una perspectiva diferente.

¿Podrías hablarnos un poco de cómo se coló en los Goya?
Me he colado hasta siete veces y cada año ha sido con una estrategia diferente. La más divertida fue cuando entré con el móvil pegado a la oreja, como si estuviera hablando con alguien muy enfadado diciendo cualquier tontería (como cuando hacías la broma, al inicio de los móviles, de imitar a un broker de bolsa: "¡compra! ¡vende!") y pasé por delante del vigilante, que no se atrevió a pedirme la invitación.

La verdad es que ha sido un divertimento infantil que hemos tenido durante algunos años unos amigos y yo y que nos sirvió para ver un poco qué se cocía en la industria, charlar con algunas figuras importantes del cine español y soñar con el futuro.

Y por último, ¿es fácil ser Nicolás Alcalá?
Me reservo esa respuesta para mis futuras memorias, cuando sea un viejo insoportable que sólo sepa hablar de si mismo.

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